Publicado el 20/05/2025 por Administrador
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El centro y norte de la provincia de Buenos Aires viven horas críticas tras el paso de un temporal que ha dejado más de 4.100 personas evacuadas, barrios enteros bajo el agua y una infraestructura colapsada. Las precipitaciones, que comenzaron el viernes 16 de mayo y no dieron tregua en todo el fin de semana, superaron con creces los promedios históricos, forzando a miles de familias a abandonar sus hogares con lo poco que pudieron rescatar.
Localidades como Zárate, Campana, Arrecifes, San Antonio de Areco y Moreno están entre las más afectadas, con registros de hasta 260 milímetros de lluvia en apenas 24 horas. En algunas zonas, el acumulado superó los 400 milímetros en tres días, una cifra que ha desbordado ríos, destruido caminos y dejado a comunidades aisladas.
El gobierno provincial, encabezado por Axel Kicillof, activó un operativo de emergencia de gran escala. Desde el Centro Operativo de Puente 12, en La Matanza, se coordinan las tareas de rescate, evacuación y asistencia. Las Fuerzas Armadas, junto con personal de Defensa Civil y bomberos, han sido desplegadas en puntos críticos, utilizando botes y vehículos anfibios para rescatar a personas atrapadas en sus viviendas.
Las imágenes que llegan desde el terreno son impactantes: techos apenas visibles entre el agua, familias enteras esperando ayuda sobre los tejados, y rutas que parecen ríos. En la Ruta Nacional 9, a la altura de Zárate, un ómnibus con 44 pasajeros permaneció varado por más de 10 horas, hasta que pudieron ser evacuados de forma segura.
Los daños también amenazan la economía productiva del país. La zona afectada es clave para el agro argentino: la soja, el maíz y el trigo sufren ahora las consecuencias de campos inundados y maquinaria inutilizada. Las cosechas, que ya enfrentaban retrasos, podrían verse gravemente comprometidas, afectando las exportaciones y el abastecimiento interno.
En paralelo, se han abierto centros de evacuación en gimnasios, escuelas y parroquias. Organismos públicos y organizaciones sociales reparten alimentos, mantas y kits de higiene. Sin embargo, la dimensión de la emergencia ha desbordado la capacidad de respuesta en algunos municipios.
El Servicio Meteorológico Nacional mantiene vigente la alerta roja en varias localidades y advierte que aún pueden producirse nuevas precipitaciones en las próximas horas. Se ruega a la población no transitar por calles anegadas, evitar puentes con riesgo de colapso y mantener contacto con los canales oficiales de información.
Esta tragedia climática no solo exige respuestas inmediatas, sino también una reflexión estructural. Las inundaciones que azotan cada año a distintos puntos del país ya no pueden ser tratadas como eventos excepcionales. Frente al avance del cambio climático, Argentina necesita invertir en prevención, planificación urbana e infraestructura resiliente.